Esmeraldas, Ecuador. – Un derrame de 25.000 barriles de petróleo ha sumido en emergencia a la provincia de Esmeraldas, tras la rotura del Oleoducto Transecuatoriano en la localidad de Quinindé, provocando uno de los desastres ambientales más graves en la historia reciente del país.
El crudo se ha esparcido a lo largo de 86 kilómetros, afectando severamente los ríos Caple, Viche y Esmeraldas, según reportes del Ministerio de Ambiente. Las consecuencias han sido devastadoras: peces muertos, vegetación cubierta de petróleo y una comunidad atrapada entre el dolor y la incertidumbre.
“El agua estaba completamente negra. Nunca había visto algo así”, lamentó Celso Nazareno, agricultor afectado, quien ha perdido sus cultivos de sandía, melón y maíz. La zona, ya golpeada por la desigualdad y la criminalidad, enfrenta ahora una crisis ambiental que pone en jaque la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable.
Los testimonios de los pobladores describen una realidad alarmante: niños con secuelas del contacto con el crudo, familias sin agua limpia y sin medios para continuar con sus actividades agrícolas.
El Gobierno ha declarado emergencia ambiental en la provincia, mientras organismos nacionales evalúan los daños. Se teme que las consecuencias ecológicas y sociales se extiendan por años si no se implementa una respuesta urgente y efectiva.
